Arguiñano y las Apuestas

No sólo de los fogones vive Karlos Arguiñano, el cocinero de la televisión. Asegarce, una empresa controlada por el famoso cocinero de Zarautz, se presenta como principal beneficiaria de las concesiones de apuestas que pretende sacar a concurso el Gobierno Vasco.

En los últimos diez años, Arguiñano ha creado un auténtico emporio con participaciones en actividades como la inmobiliaria, la producción de televisión y cine, construcción, publicidad, Internet, relaciones públicas, vinos y espectáculos deportivos, entre otras. Ahora pretende añadir a esta lista el lucrativo negocio de las quinielas deportivas.

El Gobierno Vasco tiene previsto sacar a concurso tres licencias para organizar apuestas tanto sobre eventos deportivos como sobre otro tipo de acontecimientos, excepto los políticos y religiosos, según especifica la regulación dictada al efecto en el mes de abril, dos días después de las últimas elecciones autonómicas. En principio, los concesionarios sólo podrán operar en el ámbito de Euskadi, aunque la propia normativa permite hacerlo también por Internet y por teléfono, lo que en la práctica supone dar cabida a apostantes de otras comunidades y puntos del mundo.

Las tres empresas adjudicatarias deberán establecer su domicilio social en la Comunidad Autónoma Vasca, disponer de un capital social de un millón de euros, abonar una fianza de medio millón y tener experiencia en la explotación de apuestas 'legales' y de juegos autorizados. Estos últimos matices convierten, de hecho, a Asegarce en la única empresa local con capacidad de acceder a una de las licencias.

Las restantes se las van a disputar un grupo de multinacionales provenientes del Reino Unido y de sus paraísos fiscales que ya gestionan salas de juego y, sobre todo, apuestas online. International Sports Betting es una de las que más puntos reúne, pues lleva años negociando con el Gobierno Vasco su establecimiento en Euskadi. Asegarce, cuya principal actividad es la celebración de partidos de pelota, ya organiza apuestas cruzadas entre los asistentes a este tipo de acontecimientos.

Los aficionados se juegan dinero a uno u otro pelotari, obteniendo mayor o menor premio en función de la cantidad de acertantes del nombre del ganador. El organizador, en este caso Asegarce, se lleva una comisión por cada apuesta. La regulación del Gobierno Vasco establece ahora que este premio para el organizador no podrá rebasar el 16% del total recaudado.

De obtener una de las licencias, la empresa controlada por Karlos Arguiñano podrá abrir hasta 25 casas de apuestas con un máximo de 10 máquinas en cada una. Estos locales podrán disponer de un bar para sus clientes, tal y como ya hacen los casinos. Pero el negocio más interesante es el que se abre a partir de la instalación de terminales de apuestas en bares -con un máximo de una máquina en un total de 1.500 establecimientos- y del juego por Internet y 'las nuevas tecnologías'.

Casas de apuestas por Internet

Las webs que permiten realizar pronósticos sobre resultados de partidos de fútbol o baloncesto han prosperado en los últimos meses. Albergadas en el Reino Unido o en Chipre, donde son legales, las sociedades que explotan el juego online permiten sortear la legislación española e incluso la oposición de algunos clubes de fútbol, como el Real Madrid, que perdió recientemente una demanda en París contra varias de estas empresas. El equipo presidido por Florentino Pérez había recurrido a los tribunales franceses por ser estos los más duros en este tipo de asuntos.

Ninguna compañía con sede en España puede actualmente explotar sistemas de apuestas, pero Internet ha conseguido sortear esta anquilosada barrera legal. Amparado en una competencia sobre juego cedida en el Estatuto de Autonomía, el Gobierno Vasco lleva años tratando de crear sus propias porras deportivas. Siempre se ha encontrado con la oposición frontal del Ejecutivo central, que mantiene celosamente su monopolio sobre las apuestas mutuas deportivo-benéficas. El Tribunal Supremo llegó a interceder entre ambas administraciones al decidir que la quiniela es una competencia estatal.

Pero el éxito de las apuestas vía Internet y la tradición de los vascos han animado finalmente al Gobierno de Vitoria a crear su propia regulación, que se extiende, literalmente, a todos los juegos en los que “se arriesga una cantidad de dinero sobre los resultados de un acontecimiento previamente determinado, de desenlace incierto y ajeno a las partes intervinientes”. Esto excluye, por ejemplo, los sorteos que se realizan en programas de televisión, pero incluye apuestas sobre quién va a ganar partidos de fútbol, baloncesto y otro tipo de deportes, que especifica la normativa uno a uno.