Los cordobeses invirtieron 157 millones de euros en tragaperras

Los habitantes de la provincia invirtieron en tentar a la suerte 157,4 millones, 31,07 más que en Jaén. Eso en la práctica supone 41,9 millones de gasto real. Éste se obtiene de restar a la cantidad bruta jugada lo que bingos y máquinas devuelven en premios, que están fijados por ley, un 67 por ciento de lo jugado en el primer caso y un 75 por ciento en el segundo (la provincia no tiene casinos).

Cada cordobés gastó en 2004 de media 53,8 euros sin obtener premio. Es la segunda provincia andaluza con un promedio más bajo -sólo superada de nuevo por Jaén (49,6). Se queda muy lejos de la media andaluza (79,01). Y desde que la Junta da esta estadística, 2000, Córdoba siempre ha ocupado la penúltima posición en el ranking provincial, salvo un ejercicio (2001) en el que cerró la clasificación.

Si se baja al pilar del juego en la comunidad, las populares tragaperras, el dato es aún peor. Córdoba es la provincia con menor gasto real por persona en 2004: 40,06 euros invertidos sin obtener premio alguno.

El presidente de la Asociación de Máquinas de Córdoba (Aprocomar) y de la federación andaluza del sector (Anmare), Pedro Ocaña, lo achaca a que Córdoba ocupa los últimos puestos nacionales en renta disponible. La provincia, además, era el año pasado el territorio andaluz con menos máquinas tragaperras por habitante, casi cuatro por cada 1.000 ciudadanos.

Eso sí, en los últimos años, salvo en 2001, la cantidad que los cordobeses se jugaban en las tragaperras ha ido creciendo hasta llegar a los 125 millones en 2004, debido, según Ocaña al 'aumento del nivel de vida'. Incluso, se alcanzó esa cifra, pese a que el número de máquinas se redujo. Tras tocar techo en 2000 (3.192 unidades), cayó tres ejercicios seguidos hasta iniciar una recuperación el pasado año, cuando se registraron 3.099.

Para Ocaña, esos datos reflejan los 'altibajos' que ha tenido este área de actividad: 'El cambio al euro nos afectó, porque no había monedas. Además, hubo que adaptar las máquinas. El sector no vive un buen momento, pero se está estabilizando el nivel de juego y hay una ligera reactivación'.

El presidente de este sector apunta que en Córdoba lo forman unas 150 empresas. La 'inmensa mayoría' de ellas corresponde a firmas familiares. 'Sólo dos o tres de ellas tienen más de cien máquinas recreativas', matiza.

En la actualidad, afronta cambios en su negocio. Ocaña indica que las máquinas B, que 'han cambiado poco', tienen un «encaje» cada vez más difícil en los bares, que 'no son los de antes'. Por ello, se está apostando por los salones de juego como vía de expansión.