Los juegos de azar crean un negocio gigante en la red

En Londres tuvo ya lugar la salida a Bolsa de la firma de juegos online PartyGaming, cuyo valor en el parqué alcanzó 7.750 millones. La cifra supera la de compañías de relevancia como la discográfica EMI, la compañía de distribución Dixons y la aerolínea British Airways, lo que ha llamado la atención sobre el volumen de unos gigantes que crecen gracias a un cebo irresistible: el dinero fácil para el internauta.

Tres líneas de actividad, bingo, póquer y casino, alimentan a PartyGaming. Entre sus competidores se encuentran páginas web de alguno de los casinos más prestigiosos, como el MGM de Las Vegas, que aprovecha la red para llevar sus ruletas a casa de miles de clientes de todo el mundo.

Pero otras compañías ajenas a las moquetas y mesas de los casinos también han percibido la proyección del negocio de abrir juego en la red. Entre las más representativas se encuentran los almacenes británicos Harrods, cuyo casino online tiene sede legal en las Antillas Holandesas.

Y otra sorprendente irrupción ha sido la de la prestigiosa cadena hotelera Hilton, a través de su división de negocio en internet eGaming. En cuanto a las redes de sitios que sólo operan en el medio digital resaltan por el número de páginas controladas la citada PartyGaming, Cassava Enterprises, Prima Poker, PokerNetwork y un largo etcétera.

Curiosamente es EE UU, un país en el que no están permitidas las apuestas en línea o a través del teléfono, donde más se juega en internet. De hecho, el 80% de los usuarios registrados en el juego de póquer de PartyGaming son estadounidenses. Otros países, como Reino Unido, han regulado recientemente este tipo de actividad a través de una Ley de Juego que ha animado a grandes portales de póquer a realizar fuertes inversiones en publicidad, según observa la publicación especializada Póquer 777.

El uso de la tarjeta de crédito en internet, según datos de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), señala que el 6,8% de las compras realizadas desde España no son tales, sino simples apuestas en páginas de partidas de póquer, casinos, sitios de pujas, etcétera.

Esta cuota supone un incipiente gasto de 60,5 millones de euros de los 890 millones que alcanzó el comercio electrónico español a través de tarjetas bancarias en 2004.

El de los juegos de azar, prosigue el informe de la CMT, forma el grupo de mayor crecimiento en un grupo, el de comercio de bienes y servicios, en el que también figuran viajes, compra de entradas y recarga de tarjetas telefónicas.

Uno de los puntos más valorado por cualquier internauta a la hora de confiar su tarjeta de crédito es la seguridad de que nadie va a poder copiar sus datos. De igual modo, el aspecto más importante para el jugador online es que su casino no le haga trampas.