Maquinitas de la polémica

Argentina-Tucumán, La protesta en contra del proyecto del Poder Ejecutivo de instalar 1.000 tragamonedas más en la capital contó con una importante cantidad de manifestantes. Sin embargo, estuvo fragmentada desde un principio entre las ONG que convocaron la marcha y los partidos políticos, que fueron los que movilizaron las columnas más numerosas hacia la plaza Independencia.

A las 19 ya estaba instalado el equipo de altoparlantes en la explanada del paseo público, desde donde los referentes de las organizaciones intermedias convocaban a los transeúntes a adherirse al acto. A las 19.36 ingresó el primer grupo, liderado por el presidente de Pueblo Unido. “Ayudame a quemarla” decía una pancarta, colocada arriba de una máquina de pulsos, la cual, efectivamente, fue incinerada frente a la Casa de Gobierno. “Basta de juego / y de corrupción / queremos trabajo / salud y educación”, cantaban los manifestantes, al ritmo de redoblante. Cuando faltaban 15 minutos para las 20, un chaparrón amenazó con dispersar la protesta.

En esos momentos llegó toda la dirigencia de Fuerza Republicana, encabezada por los militantes que ocupan cargos institucionales, e identificada con un inmensa bandera argentina.

Los oradores

Frente a Casa de Gobierno ya estaban instalados dirigentes de distintos partidos políticos, a quienes se fueron sumando las columnas de la Unión Cívica Radical y del Partido Justicialista. El reloj marcaba las 20.15 y la confusión comenzaba a dominar a todos los presentes porque el grueso de los manifestantes se concentraba en un lugar y el acto se iniciaba en otro.

Las ONG se mantuvieron en el escenario ubicado en el centro de la plaza. Desde allí hablaron representantes de distintas organizaciones, quienes ratificaron el acto como un reclamo cívico de la sociedad contra el proyecto de las tragamonedas. Eduardo Joya, de la Unión de Padres de Familias de Colegios Católicos, instó al Gobierno a dar marcha atrás con su proyecto. “No queremos un centro de convenciones financiado con el sudor de los tucumanos esclavos del juego”, dijo.

“No queremos un Tucumán preso de la rapiña de unos pocos”, señaló, a su turno, Marisa Uasuf, de la Asociación de Profesionales Padres de Discapacitados. “Tenemos que refundar la provincia, sobre la base de la pasión por la verdad y la cultura del trabajo -manifestó-. Las familias no estamos en default de sueños y de proyectos”.

Desde Cabildo Abierto, Pablo Berarducci cuestionó a los dirigentes del Jockey Club Tucumán. “Les advertimos que no pretendan pagar el déficit con la devaluación moral de Tucumán. Preferimos un Jockey Club pobre, antes que uno con oropeles de la corrupción”, afirmó.

Pablo Díaz Nadal, de Faro Ciudadano, vinculó el proyecto de las tragamonedas con el presidente Néstor Kirchner. “Digámosles no a las máquinas tragavidas”, reclamó. A las 21, el acto culminó, sin incidentes.

Fuente: La Gaceta