Se preparan los crupieres del Aljarafe

El próximo mes de enero se inaugurará el Gran Casino Aljarafe, y hasta entonces 64 jóvenes recibirán la formación, los trucos y los consejos que todo crupier que se precie debe conocer para trabajar con el azar y la suerte.

Sabots, blackjack o bacará son a priori nombres poco usuales en el argot de cualquier sevillano de a pie, pero van a pasar a formar parte del vocabulario diario de un grupo de jóvenes que desde el pasado lunes reciben el primer curso de formación de crupieres que se imparte en la ciudad, con clases teóricas y prácticas en una sala a la que no le falta un detalle, desde las mesas hasta las ruletas, pasando por los cientos de fichas de colores para las apuestas.

El Gran Casino Aljarafe abrirá sus nuevas instalaciones el próximo mes de enero, pero antes se asegurará un buen elenco de profesionales. A través de Forja XXI y con la colaboración del Ayuntamiento de Tomares y el Servicio Andaluz de Empleo, 64 jóvenes recibirán durante los próximos dos meses las instrucciones, trucos y consejos necesarios para desempeñar una profesión al menos peculiar: 'Es una mezcla de malabarismo y matemáticas', cuenta Carlos García, alumno del curso. 'Las clases requieren una habilidad manual y mental muy grande', dice, 'y aquí nos dan la oportunidad de formarnos en lugar de contratar a gente con experiencia en los juegos de azar', asegura el joven.

El casino no vendrá solo. Cinco restaurantes –italiano, japonés, para gourmets, de tapas y cafetería– y una sala de fiestas lo acompañarán en los cerca de 7.000 metros cuadrados que ocupará el negocio. Aparte de una oferta novedosa y diferente de ocio, el casino creará 'unos 240 empleos directos', explica David Knight, futuro director de juegos con 40 años de experiencia en el sector.

Será el quinto casino que se abra en Andalucía, por detrás de los dos con los que cuentan Marbella, el del Puerto de Santa María y el de Sotogrande, en la localidad gaditana de San Roque. 'Sevilla era una de las pocas ciudades importantes de España que no contaba con un casino', dice Rafael Martínez, formador de los alumnos y próximo subdirector de juegos del negocio. 'La legislación en estos casos es bastante exigente, y los requisitos que se piden para montar este tipo de sitios son complicados'.

Todo aquel que supere los 18 años puede jugar en cualquiera de las mesas con las que contará el complejo: ruletas americanas y francesas, póquer caribeño y sintético, tragaperras, mus o bridge serán algunas de las actividades que se llevarán a cabo. 'Las apuestas irán desde los 2,5 hasta los 10 euros, para que todo el que quiera pueda acercarse a jugar, incluso el clan de los hermanos Pelayo, que aquí no les tenemos ningún miedo', bromea el futuro subdirector de juegos.

Ser croupier no deja de ser un trabajo como otro cualquiera. O al menos eso es lo que piensa Fernando Pérez, alumno del curso: 'Me enteré de esto en el INEM, porque estaba en el paro, y al menos es un trabajo diferente', cuenta. 'El curso es duro, y hay que tener los cinco sentidos puestos en la mesa, porque al más mínimo descuido se te puede ir todo al garete', dice. Su compañero Tabaré Leite, un joven uruguayo, se enteró del curso por la prensa. 'Es muy difícil y requiere concentración, paciencia y dedicación', explica.

Y el truco de todo casino. Rafael Martínez explica que 'si un jugador pone una ficha encima de cada número ganará seguro, pero perderá una ficha, y ese pequeño porcentaje es para nosotros'. 'Todo es cosa del azar, pero sigo creyendo en la suerte del principiante', acaba.